CUERNAVACA, MORELOS. — En la política mexicana, las biografías oficiales suelen estar diseñadas para conmover y humanizar a los aspirantes al poder. Sin embargo, cuando los hilos de la historia propia se jalan con atención, las narrativas de "esfuerzo y superación" suelen revelar las costuras de las viejas mañas burocráticas. Tal es el caso de Víctor "El Wero" Mercado Salgado, actual Senador de la República por Morena, cuyo origen de fortuna —estimada hoy en plazas comerciales, restaurantes de lujo y antros exclusivos— encuentra su origen legal en una insólita historia de "suerte" familiar.
De acuerdo con testimonios vertidos por su propio círculo cercano en su miniserie autobiográfica titulada "El Wero es...", difundida en plataformas digitales, el capital semilla que detonó la faceta empresarial de Mercado Salgado en los años 80 no provino de un crédito bancario ni de ahorros programados, sino de un boleto premiado de la lotería y de rifas organizadas dentro de las oficinas de la Dirección de Tránsito del Estado.
El milagro de la tía Zoila y el grupo Flans
El punto de quiebre de la fortuna del hoy Senador ocurrió a mediados de la década de los 80, cuando el joven burócrata decidió incursionar en el negocio de los espectáculos masivos intentando traer a Cuernavaca al fenómeno musical del momento: el grupo Flans.
Para consolidar el evento en el Parque de Béisbol Miguel Alemán, se requería un fuerte depósito en efectivo que la familia no poseía. Es ahí donde el testimonio de su tía, Zoila "N" —quien también laboraba en la corporación de Tránsito en Yautepec—, introduce el componente milagroso: de manera providencial, la tía se "sacó la lotería" justo en los días previos a la firma del contrato con Televisa.
El dinero en efectivo fue entregado íntegramente a Víctor Mercado para pagar el 50% del anticipo del grupo musical, marcando el inicio de su carrera como promotor de eventos que más tarde incluiría fechas de Mecano, Luis Miguel, Ricardo Arjona, entre otros.
La fachada perfecta
Para analistas políticos locales, el relato familiar de la "lotería de la tía Zoila" y las rifas de oficina funciona como la fachada perfecta para justificar lo que de otro modo sería un enriquecimiento inexplicable. La transición de un empleado administrativo de tránsito con sueldo limitado a un magnate capaz de costear artistas internacionales y, posteriormente, construir complejos comerciales durante su periodo de "jubilación" (2006-2018), sigue siendo uno de los enigmas más cuestionados por la oposición.
Hoy, con la mirada puesta en la Presidencia Municipal de Cuernavaca para el proceso electoral de 2027, el mito del "empresario de la suerte" vuelve a ponerse bajo la lupa ciudadana. En un Morelos que exige transparencia, las fortunas que nacen de tómbolas de oficina y boletos premiados en la burocracia ya no generan admiración, sino profundas sospechas.
Gracias por leer esta primera nota de varias.....

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